El terremoto del 10 de agosto de 2026 dejó una profunda emergencia humana y material en Colombia. También sometió a una prueba real a una infraestructura de la que depende prácticamente toda la actividad del país: el sistema eléctrico.
Las primeras horas posteriores al evento mostraron algo importante.
El problema no estuvo únicamente en producir electricidad. También estuvo en cómo transportarla y distribuirla hasta los usuarios cuando parte de la infraestructura regional resulta afectada.
Según información divulgada después del terremoto con base en reportes de XM y del Ministerio de Minas y Energía, durante las primeras horas cerca del 18 % de la demanda eléctrica nacional dejó de ser atendida. Posteriormente, el Sistema Interconectado Nacional logró recuperar aproximadamente el 99 % de la condición previa al evento.
Las afectaciones estuvieron asociadas principalmente con activos de transmisión regional y distribución local en diferentes departamentos. El Ministerio inició además verificaciones sobre la infraestructura eléctrica para garantizar un restablecimiento seguro del servicio.
Este episodio plantea una pregunta que va mucho más allá de la emergencia inmediata:
¿Cómo debería prepararse energéticamente Colombia para enfrentar eventos extremos?
La respuesta probablemente no estará en una única tecnología.
Pero la generación distribuida, la energía solar, el almacenamiento y los sistemas energéticos más descentralizados pueden adquirir una importancia cada vez mayor dentro de esa conversación.
El terremoto dejó una lección: generar energía no es suficiente
Colombia cuenta con un Sistema Interconectado Nacional que permite llevar electricidad desde diferentes plantas de generación hasta millones de usuarios.
Esa infraestructura tiene enormes ventajas.
Pero un sistema eléctrico moderno depende de una extensa cadena:
generación → transmisión → distribución → usuario.
Cuando una parte de esa cadena resulta afectada, pueden producirse interrupciones incluso si existe capacidad de generación disponible.
Eso fue precisamente uno de los elementos relevantes después del terremoto.
Los reportes iniciales indicaron que las principales afectaciones no correspondían a una falla generalizada de las plantas generadoras, sino a problemas localizados en infraestructura de transmisión regional y distribución.
Y esto introduce un concepto que Colombia ya venía discutiendo antes del terremoto:
resiliencia energética.
La resiliencia energética es, en términos simples, la capacidad de un sistema para prepararse, soportar, responder y recuperarse frente a una interrupción.
Un terremoto es una de esas interrupciones posibles.
Pero no es la única.
Eventos climáticos extremos, incendios, fallas técnicas, deslizamientos o problemas de abastecimiento también pueden afectar la continuidad del servicio.
Por eso el futuro energético del país no puede analizarse únicamente en términos de cuántos megavatios nuevos se instalan.
También debe preguntarse:
¿Qué tan preparado está el sistema para continuar operando cuando algo falla?
Colombia ya estaba transformando su matriz energética antes del terremoto
El terremoto ocurre precisamente en un momento de expansión acelerada de las energías renovables.
El Ministerio de Minas y Energía informó el 18 de julio de 2026 que Colombia había alcanzado 4.626,73 MW de capacidad instalada en proyectos solares y eólicos.
Según la entidad, las fuentes solar y eólica representaban entonces el 19,23 % de la capacidad instalada, mientras que, al sumar la generación hidráulica, el 74,16 % de la capacidad instalada del Sistema Interconectado Nacional correspondía a fuentes limpias.
El cambio frente a años anteriores es considerable.
El mismo Ministerio señala que en agosto de 2022 el país tenía alrededor de 200 MW de capacidad solar y eólica instalada.
Es decir, la discusión ya no es si Colombia incorporará energía solar.
Ya la está incorporando.
La pregunta que surge ahora es cómo integrar esa nueva capacidad dentro de un sistema eléctrico que, además de ser más limpio, necesita ser seguro, flexible y resiliente.
Energía solar y resiliencia: una diferencia que debemos entender
Aquí es necesario hacer una precisión técnica importante.
Tener paneles solares no significa automáticamente tener energía durante un apagón.
Un sistema solar convencional conectado a la red —conocido como on-grid— normalmente deja de entregar energía cuando desaparece la red eléctrica.
Esto responde, entre otras razones, a criterios de seguridad: una instalación no debe continuar energizando una red que los técnicos podrían asumir como desenergizada mientras realizan trabajos de reparación.
Por eso existe una diferencia importante entre:
generar energía solar
y
tener capacidad de respaldo energético.
Para obtener respaldo se requieren arquitecturas diseñadas específicamente para ello, que pueden incluir inversores híbridos, sistemas de almacenamiento mediante baterías, protecciones, sistemas de transferencia y una correcta definición de las cargas que deben mantenerse operativas.
Esta diferencia probablemente adquirirá mayor importancia después de lo ocurrido.
Las baterías pueden convertirse en una pieza cada vez más estratégica
Existe además una coincidencia regulatoria particularmente relevante.
Pocas semanas antes del terremoto, el 19 de junio de 2026, la Comisión de Regulación de Energía y Gas —CREG— expidió la Resolución 101 113 de 2026, mediante la cual estableció mecanismos para incorporar Sistemas de Almacenamiento de Energía Eléctrica con Baterías (SAEB) al Sistema Interconectado Nacional.
La regulación establece reglas para su instalación, operación y participación comercial.
Entre las capacidades técnicas contempladas para estos sistemas aparecen elementos particularmente interesantes desde la perspectiva de confiabilidad del sistema, incluyendo capacidad de permanecer conectados durante determinados eventos y, bajo las condiciones establecidas, capacidad de arranque autónomo o Black Start.
Esto no significa que la resolución haya sido creada como respuesta a terremotos.
Fue expedida antes del evento.
Pero demuestra que Colombia ya avanzaba hacia un sistema donde almacenar electricidad empieza a ser tan estratégico como producirla.
Después del 10 de agosto, esa discusión adquiere una dimensión adicional.
Solar + almacenamiento: el siguiente paso para muchas empresas
Durante años, una de las principales razones para instalar energía solar en una empresa colombiana ha sido económica:
reducir el costo de la electricidad.
Ese argumento seguirá siendo válido.
Pero progresivamente podría aparecer una segunda pregunta:
¿Qué procesos de mi empresa no pueden detenerse si falla la red?
La respuesta será diferente para cada organización.
Una planta de alimentos puede necesitar mantener refrigeración.
Una empresa agroindustrial puede depender de bombas, sistemas de ventilación o equipos de control.
Un centro logístico puede requerir comunicaciones y sistemas informáticos.
Una institución de salud tiene cargas críticas completamente diferentes.
Un establecimiento comercial puede necesitar mantener seguridad, iluminación, cajas o telecomunicaciones.
Por eso los proyectos solares del futuro probablemente serán evaluados cada vez menos como una simple cantidad de paneles y más como sistemas energéticos diseñados alrededor de las necesidades reales de cada operación.
La generación distribuida también entra en la conversación
Otra tendencia que puede ganar relevancia es la generación distribuida y la autogeneración.
Colombia ya cuenta con un marco regulatorio para estos sistemas.
La Resolución CREG 174 de 2021 establece disposiciones relacionadas con la autogeneración a pequeña escala y la generación distribuida, incluyendo procedimientos de conexión a las redes. La regulación ha continuado evolucionando y la normativa de almacenamiento expedida en 2026 introdujo disposiciones complementarias para sistemas que incorporen baterías.
¿Por qué importa esto?
Porque una matriz energética con miles de puntos de generación distribuidos en empresas, hogares, fincas e instalaciones públicas tiene características diferentes a una matriz donde prácticamente toda la electricidad proviene de grandes centrales alejadas del consumidor.
Esto no elimina la necesidad de las grandes plantas ni de las redes de transmisión.
Las complementa.
La discusión energética moderna no debería plantearse como “red eléctrica o energía solar”.
El verdadero reto es construir un sistema donde diferentes tecnologías trabajen conjuntamente.
¿Puede la energía solar mantener funcionando una empresa durante un terremoto?
La respuesta corta es:
depende del diseño del sistema.
Un sistema fotovoltaico conectado únicamente a red no debe confundirse con un sistema de respaldo.
Para mantener determinadas cargas durante una interrupción es necesario diseñar previamente una arquitectura que permita operar de manera segura cuando la red externa no esté disponible.
Esto implica analizar, entre otros aspectos:
- cuáles son las cargas críticas;
- cuánto consumen;
- durante cuánto tiempo necesitan operar;
- qué capacidad de almacenamiento se requiere;
- cómo se realizará la transferencia entre fuentes;
- qué protecciones eléctricas son necesarias;
- y cómo se comportará el sistema cuando regrese la red.
Por eso, después del terremoto, hablar de energía solar únicamente en términos de número de paneles resulta insuficiente.
El diseño importa tanto como los equipos.
Después del terremoto también habrá que revisar lo que ya está instalado
Existe otra consecuencia inmediata para el sector solar colombiano.
Los sistemas fotovoltaicos ubicados en edificaciones que estuvieron sometidas a movimientos importantes deberían ser evaluados cuando existan indicios de afectación o cuando las condiciones del inmueble lo ameriten.
Que un inversor continúe reportando generación no demuestra por sí solo que toda la instalación esté en perfectas condiciones.
Una inspección técnica puede requerir revisar:
estructuras y anclajes, módulos, cubierta, cableado, conectores, canalizaciones, tableros, protecciones, inversores y sistema de puesta a tierra.
También es importante observar el historial de generación y verificar si aparecieron alarmas o comportamientos anormales después del evento.
Y existe una regla fundamental:
una persona sin formación técnica no debería subir a una cubierta potencialmente afectada por un sismo para inspeccionar los paneles.
Primero está la seguridad.
RETIE: la seguridad eléctrica será todavía más importante
La conversación sobre resiliencia tampoco puede separarse del cumplimiento técnico.
El Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas —RETIE— establece los requisitos que deben cumplir las instalaciones eléctricas en Colombia.
El Ministerio de Minas y Energía señala expresamente que los sistemas fotovoltaicos destinados al autoconsumo están sujetos a los requisitos correspondientes para instalaciones solares fotovoltaicas y que aquellos que además inyectan excedentes a la red deben cumplir las disposiciones aplicables, incluida la regulación de autogeneración.
El RETIE también establece responsabilidades para profesionales competentes en actividades como construcción, modificación, reparación, operación y mantenimiento de instalaciones eléctricas.
Después de una emergencia como la ocurrida, esto adquiere todavía mayor sentido.
Una transición energética rápida no puede construirse a costa de la seguridad.
Colombia necesita instalar más energía renovable.
Pero necesita instalarla bien.
No solo debemos hablar de transición energética. Debemos hablar de resiliencia energética
La Unidad de Planeación Minero Energética —UPME— está construyendo actualmente el Plan Energético Nacional 2025–2055.
La visión publicada por la entidad plantea precisamente la necesidad de explorar rutas que permitan fortalecer la resiliencia y confiabilidad del sistema energético colombiano.
Ese punto resulta especialmente relevante después del terremoto.
Durante los últimos años, buena parte de la conversación energética colombiana se ha concentrado en:
descarbonización, transición energética, energías renovables, reducción de emisiones y diversificación.
Todos siguen siendo objetivos fundamentales.
Pero los eventos recientes recuerdan que existe otra palabra que debe ocupar un lugar central:
resiliencia.
Una infraestructura energética sostenible también debe ser capaz de responder ante condiciones extraordinarias.
Entonces, ¿qué puede venir para la energía solar en Colombia?
Aún es demasiado pronto para afirmar que el terremoto producirá una regulación específica para sistemas solares o que generará automáticamente nuevos programas de incentivos.
Hasta el momento, no existe fundamento para presentar esas posibilidades como decisiones oficiales.
Pero sí existen tendencias anteriores al terremoto que ahora cobran una relevancia diferente.
Colombia ya venía avanzando en:
1. Mayor capacidad solar y eólica.
El país superó los 4,6 GW instalados en estas tecnologías en julio de 2026.
2. Más almacenamiento.
La CREG acaba de establecer un marco específico para incorporar baterías al Sistema Interconectado Nacional.
3. Autogeneración y generación distribuida.
El marco regulatorio permite que empresas y usuarios produzcan parte de su propia energía y, bajo determinadas condiciones, entreguen excedentes a la red.
4. Mayor atención a resiliencia y confiabilidad.
La planeación energética de largo plazo de la UPME incorpora explícitamente estos conceptos.
5. Mayor exigencia sobre seguridad y calidad técnica.
La expansión fotovoltaica seguirá estando acompañada por las obligaciones establecidas en RETIE y por los requisitos regulatorios de conexión.
El terremoto no creó estas tendencias.
Las puso bajo una nueva perspectiva.
La energía solar no reemplaza una infraestructura resiliente. Puede ayudar a construirla.
Esta quizá sea la conclusión más importante.
Sería equivocado afirmar que instalar paneles solares solucionará por sí solo la vulnerabilidad energética de Colombia frente a un terremoto.
No lo hará.
Las redes de transmisión, distribución, subestaciones, sistemas de protección, centrales de generación y protocolos de emergencia seguirán siendo indispensables.
Pero también sería un error pensar el sistema energético del futuro exactamente igual que el del pasado.
La combinación de:
generación centralizada + generación distribuida + energía solar + almacenamiento + redes robustas + monitoreo + diseño técnico adecuado
puede contribuir a construir un sistema energético más flexible.
Y Colombia ya se estaba moviendo en esa dirección.
Para las empresas colombianas, la pregunta también cambia
Hasta hace poco una empresa podía comenzar su análisis preguntándose:
¿Cuánto puedo ahorrar instalando energía solar?
Esa pregunta sigue siendo completamente válida.
Pero quizás deba acompañarse ahora de otras:
¿Cuáles son mis cargas críticas?
¿Qué parte de mi operación necesito mantener si ocurre una interrupción?
¿Mi sistema actual tiene capacidad de respaldo o únicamente autogeneración?
¿Está correctamente diseñado, legalizado y protegido?
¿Qué tan preparada energéticamente está mi empresa ante una contingencia?
Ese cambio de perspectiva es importante.
Porque convierte la energía solar de una conversación exclusivamente sobre ahorro en una conversación más amplia sobre continuidad, seguridad, competitividad y gestión del riesgo.
Una nueva etapa para la energía solar en Colombia
Colombia atraviesa días difíciles.
La prioridad inmediata continúa siendo atender a las personas afectadas, recuperar infraestructura y restablecer de manera segura los servicios esenciales.
Pero la reconstrucción también obligará al país a pensar en el futuro.
Y cuando llegue el momento de reconstruir infraestructura, empresas, viviendas y sistemas productivos, existe una oportunidad para hacerlo con criterios de mayor seguridad, eficiencia y resiliencia.
La energía solar puede formar parte de esa transformación.
No como una solución aislada.
No como una reacción oportunista frente a una tragedia.
Sino como una pieza de un sistema energético colombiano más distribuido, flexible, seguro y preparado para responder ante escenarios que hasta hace pocos días parecían lejanos.
En Terrall creemos que el futuro de la energía solar no consiste únicamente en instalar más paneles.
Consiste en diseñar mejores sistemas.
Sistemas pensados para las necesidades reales de cada empresa, finca, vivienda o institución.
Sistemas correctamente dimensionados, protegidos, legalizados y acompañados técnicamente durante toda su vida útil.
Porque producir energía es importante.
Pero construir resiliencia energética lo será cada vez más.
Preguntas frecuentes sobre energía solar después del terremoto en Colombia
¿Un terremoto puede dañar un sistema de paneles solares?
Sí. Dependiendo de la intensidad del movimiento y de las condiciones de la estructura, pueden producirse desplazamientos, afectaciones en anclajes, módulos, conexiones, cableado u otros componentes. Una instalación que aparentemente continúa funcionando puede requerir una revisión técnica.
¿Los paneles solares funcionan cuando se va la energía?
No necesariamente. Los sistemas solares convencionales conectados a red normalmente dejan de suministrar energía durante una interrupción de la red. Para disponer de respaldo se necesita un sistema diseñado específicamente para operar bajo esas condiciones.
¿Se pueden instalar baterías junto con paneles solares en Colombia?
Sí. Existen soluciones solares híbridas con almacenamiento. Además, en junio de 2026 la CREG expidió la Resolución 101 113 de 2026 para regular la incorporación de sistemas de almacenamiento con baterías al Sistema Interconectado Nacional. Las condiciones aplicables dependen del tipo y escala del proyecto.
¿Qué debería revisar una empresa con energía solar después de un sismo?
Debe priorizarse la seguridad de las personas y de la edificación. Cuando corresponda una inspección técnica, esta puede incluir estructura y anclajes, módulos, cableado, conectores, protecciones, inversores, puesta a tierra y comportamiento del sistema de monitoreo.
¿La energía solar puede mejorar la resiliencia energética de una empresa?
Puede contribuir, pero depende de cómo esté diseñado el sistema. Un proyecto que combine generación solar, almacenamiento, gestión de cargas, protecciones y una estrategia de respaldo puede ofrecer capacidades diferentes a un sistema diseñado únicamente para reducir el consumo de energía de la red.
¿Colombia seguirá impulsando la energía solar después del terremoto?
La expansión de las energías renovables ya estaba en marcha antes del terremoto. En julio de 2026, el Ministerio de Minas y Energía reportó 4.626,73 MW instalados en energía solar y eólica y señaló que continuaría promoviendo nuevos proyectos renovables, almacenamiento, fortalecimiento de redes, comunidades energéticas y autogeneración.

